16/9/16

Prólogo de "La duda de Laura"



Como ya anuncié ayer, en la presentación de "La duda de Laura", hoy te traigo la primera parte de este relato. ¡Espero que te guste! Un relato sin lectores no es nada, así que me encantará conocer tu opinión, a través de los comentarios o las redes sociales. Tú eres una parte fundamental de esta aventura.

El texto que vas a leer forma parte de "La duda de Laura", un relato por entregas. Cada viernes publicaré un nuevo episodio. Si no te quieres perder ninguno, te recomiendo que te suscribas al blog por correo electrónico, y recibirás todas las novedades en tu e-mail. De todas formas, puedes ver el listado completo de capítulos AQUÍ, por si te has perdido alguno. 

Ya, sin más preámbulos, te dejo con el prólogo de "La duda de Laura". 

http://carmenalcaide.blogspot.com.es/2016/09/prologo-duda-Laura.html

El murmullo de las olas acariciaba suavemente sus oídos y una leve brisa jugaba a enredarse entre sus cabellos. Sin embargo, en su mente se había desatado una terrible tempestad, una tormenta que amenazaba con arrasar los frágiles lazos que todavía la unían a la cordura.

¿Había tomado la decisión correcta?

Esta duda palpitaba en su conciencia, de día y de noche, en el sueño y en la vigilia. Al principio no era más que un susurro, apenas audible, que sólo la asaltaba en los breves momentos previos al despertar. Pero ese susurro había ido cobrando cada vez más fuerza y se había convertido en una voz fuerte y clara, que le gritaba desde las profundidades de sus entrañas. En su desesperación, pensaba que incluso se había transformado en un ser con entidad propia, con pensamientos propios e independientes de ella misma. Un ser de oscuridad, que la acechaba en el interior de su mente para torturarla de las maneras más terribles y que pugnaba por salir al exterior y destrozar lo poco que quedaba de su mundo. Tan fuertes sentía los gritos, que tenía miedo de que los que la rodeaban también pudieran oírlos.

¿Había tomado la decisión correcta?

No paraba de repetirse que sí, que había sido lo mejor para todos, que era lo correcto, lo que debía hacerse, que no podía haber hecho otra cosa, dadas las circunstancias. Y se lo repetía una y otra vez, como para convencerse a sí misma y convencer a la voz de su conciencia. Y de tanto repetirlas, las palabras habían dejado de tener sentido. Lo único que tenía ya sentido era la duda que la estaba carcomiendo por dentro.

¿Había tomado la decisión correcta?

Y si era así, ¿por qué no podía dejar de pensar en él? En sus besos, en sus caricias, en la dulce intimidad de dos almas que cantan la misma melodía. Si había hecho lo correcto, si era lo mejor para todos, ¿por qué no podía olvidar su mirada, quebrándose en el mismo instante en el que ella le rompía el corazón? Si había hecho lo correcto, ¿por qué no podía pasar página, olvidarse de todo y seguir caminando por su vida?

¿Realmente había tomado la decisión correcta?

Laura se pasaba los días y las noches recordando una y otra vez los detalles de lo sucedido, por si se le escapaba algo, por si daba con la clave que hiciera callar de una vez por todas (para bien o para mal) la voz que desgarraba su mente. Por razones obvias, no podía confiarse a nadie, no podía aliviar el peso de su conciencia en un hombro amigo. Así que sólo a ella le correspondía cargar con su duda, con su dolor, con el recuerdo de esa mirada quebrada, de ese corazón roto, igual de roto que el suyo. Sólo a ella le correspondía perdonarse o condenarse, dejar que el reloj de su vida siguiera contando segundos, minutos, horas... O no. O que se congelara para siempre en el doloroso instante en el que ella tomó su decisión.

¿Había sido la decisión correcta?

Allí, en la orilla del mar, con el murmullo de las olas y la brisa en su cabello, Laura seguía sin saberlo. Unos días antes, había tomado la decisión de transformar en palabras sus sentimientos y escribir todo lo sucedido. Tal vez, pensaba, si lo leía después, como si lo hubiera escrito otra persona, podría tener la suficiente perspectiva para aclarar sus dudas y acabar (de una forma o de otra) con todo esto. Y, como ese era un momento tan bueno o tan malo como cualquier otro para empezar a escribir su historia, allí en la orilla del mar, sentada sobre la fresca arena de un amanecer de finales de septiembre, Laura abrió por la primera página el cuaderno de tapas verdes que había sacado de su bolso, cogió con mano temblorosa un bolígrafo de tinta negra y comenzó a derramar negras palabras en el blanco papel.

http://carmenalcaide.blogspot.com.es/2016/09/presentacion-duda-Laura.html
http://carmenalcaide.blogspot.com.es/2016/09/capitulo-1-llamada-duda-laura.html

El viernes que viene, podrás leer el primer capítulo de "La duda de Laura", donde conoceremos mejor a la protagonista y la historia que tiene que contarnos. ¡No te lo pierdas!

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8 comentarios:

  1. Empieza muy bien, esperando los siguientes capítulos con ganas. Enhorabuena, hija!.

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    1. ¡Muchas gracias! Y yo con ganas de publicarlos ;)

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    1. ¡Gracias, Inma! La verdad es que resulta emocionante ver que os está gustando. ¡Besos!

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  3. No hay nada como volver y con nuevo proyecto. Ya había ganas de leerte. ¡Tenemos una cita los viernes!

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    1. ¡Cierto! Resulta refrescante empezar algo completamente nuevo, ¿verdad? Como empezar el colegio con una caja de lápices nuevos... ¿recuerdas esa sensación? ¡Besos!

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  4. Felicidades, ya estoy enganchada y con ganas de saber más sobre Laura.

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    1. ¡Muchas gracias! Me alegro de que te guste y, ya sabes, el próximo viernes publicaré un nuevo capítulo. ¡Besos!

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